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Maternidad INVISIBLE

Hace años, acompañando a mujeres que habían perdido a bebés durante sus embarazos, acuñé este concepto: “MATERNIDAD INVISIBLE”.

Me parecía que definía con claridad la sensación de espacio en blanco que las mujeres me describían al sentir que no podían acunar a ese bebé que les hubiera gustado poder recibir en sus brazos.

Es MATERNIDAD porque haber gestado una Vida, haberla parido -aunque muerta- y acompañar su camino en este plano terrestre (aunque cortito) es el proceso que las madres vivencian con sus hijxs vivxs.

Es INVISIBLE porque los brazos se vacían muy rápido porque tenemos que entregar ese bebé a la tierra. Las que hemos podido sostener a nuestrxs bebés muertxs -por más pequeñxs que fueran en etapa gestacional- sabemos del deseo que nos queda, una vez entregados, de sostener lo que ahora ya es invisible.

Hablar de todo esto es un TABÚ. Pero, ¿por qué?

Son procesos de Vida-Muerte-Vida, y debemos honrarlos como merecen.

Acompañamiento en el ABORTO

Estar acompañada durante la pérdida gestacional es un factor determinante para que el duelo sea vivido de una manera más transformadora y menos traumática.

La dureza del diagnóstico o del aborto espontáneo es irremediable. Estar sostenidas por alguien que nos brinda seguridad, calidez y apoyo es indispensable para transitar la experiencia y entregarnos al misterio de lo que se viene.

Parir un bebé muerto es PARIR. Y en todo proceso de dar a Luz -aunque sea para entregarlo de nuevo a la tierra- debemos exigir el mismo cuido que si lo que sale de nuestras entrañas tuviera suspiro propio.

¡Ya basta de abandonarnos en estos momentos de tanto dolor y transformación!

TODAS la maternidades deben ser RESPETADAS. Y todos los PARTOS también.

  • Las mujeres que van a abortar no deben esperar en la misma sala de espera que las que van a parir bebés vivos
  • Las mujeres que van a abortar no deben estar en el mismo paritorio cuando salen con brazos vacíos

Nos queda mucho para transformar todavía en el cuidado profundo de las distintas etapas que las mujeres atravesamos en relación a nuestros procesos sexuales.

El acompañamiento del aborto es una de ellas.

No es un vaciado, es un Alumbramiento”: el Aborto Respetado

Otro de los temas que quiero resaltar en este artículo es cómo el lenguaje se transforma cuando hablamos del aborto.

De repente el bebé ya no es bebé: es embrión o feto. Y el parto ya no es tal cosa, sino es un proceso de VACIADO.

Todos los procesos de vaciado fisiológico tienen nombres propios:

  • el de nuestra bufeta: micción
  • el de nuestros intestinos: defecación
  • el de nuestros capilares: sangrado
  • y el de nuestros úteros: ALUMBRAMIENTO (sea de un bebé vivo, o de un bebé muerto)

Aunque hayamos abortado, el útero no necesita vaciarse, sino que nos estamos preparando para ALUMBRAR a la Vida que durante semanas, meses, hemos estado cuidando y gestando con amor, proyección y deseo.

Desde este altavoz, reclamo políticas que transformen el proceso de acompañar las muertes gestacionales desde la perspectiva de la SALUD MENTAL DE LAS MUJERES que las atraviesan.

  • Derecho a una baja laboral.
  • Espacios hospitalarios propios.
  • Preparción adecuada a lxs profesionales de la salud para que puedan acompañar desde la vulnerabilidad.
  • Derecho a recoger los restos del bebé, aunque no tenga más de 20 semanas.

Visibilizar todo esto es mi nuevo cometido porque las mujeres que perdemos a nuestros bebés necesitamos voces que nos amparen.

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