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El orden dentro de la familia

Cada sistema familiar es una entidad única, compleja y peculiar. Sabemos que no podemos -ni debemos- comparar familias y esto, a menudo, hace complicado definir qué relaciones son sanas y cuáles no. Es por esto que en el acompañamiento de mis sesiones de psicoterapia familiar me baso en la perspectiva sistémica (Bert Hellinger) para afinar la mirada de los vínculos internos de cada constelación familiar.

De todo esto te hablo de manera más extensa en mi curso online “El orden en la familia”, pero hoy quiero aprovechar estas líneas para hablarte, en concreto, de un fenómeno que se da habitualmente en las familias cuando están en plena época de crianza. A este tipo de juegos de poder los llamo: dinámicas de perder el lugar propio. Ahora te cuento con un ejemplo:

Imagínate que tienes unx hijx de 6 años que constantemente reta tus límites; no te hace caso al apagar la tele, tampoco en recoger la mesa, o a la hora de ir a dormir, etc. Imagínate también que se acercan las fechas de Navidad y que en tu casa habéis cultivado la creencia en la figura de Santa Klaus, Los Reyes Magos o cualquier personaje mágico que trae regalos sólo si lxs niñxs se portan bien. Ante esta situación de comportamiento de tu hijx, hayas o no intentado por otros medios que “se porte bien”, es probable que acabes delegando la responsabilidad del límite en Santa, Los Reyes, la hada mágica o quien quiera que sea. ¿Verdad?

¿Qué pasa cuando las personas adultas delegamos nuestra autoridad a una figura externa?

Fíjate que cuando sentimos que no tenemos herramientas, o que nos es demasiado difícil sostener sus berrinches, o que sólo con estas amenazas externas las criaturas acaban aceptando el límite, corremos el riesgo de perder nuestro propio límite interno, nuestra firmeza y esa parte de estructura personal que brinda seguridad a las criaturas.

Este tipo de dinámicas en las que pierdes tu lugar de poder son muy inconscientes y pueden derivar en una tendencia en la que siempre vas a terminar necesitando alguien externo más poderoso que tú para que tus criaturas comprendan tus límites. Desde mi punto de vista, cuando este funcionamiento se enquista y es reiterado, puede presentar algunas tendencias que desordenan el sistema familiar desde dentro:

•	Cuando las criaturas no te perciben como una adulta suficientemente fuerte, firme y poderosa (cuidado que no estoy hablando de rígida, autoritaria y déspota, ¿ok?) no pueden integrar esta parte genuina dentro suyo y van a tener que buscar fuera (de la misma forma que tú lo haces con Santa Klaus, el hombre del saco, el lobo, Coco, etc) con quién espejar esa parte interna que quiere ser alimentada. Y ya sabemos que lo de fuera, no siempre es mejor que lo de dentro. Así que si quieres ser la referente de tus criaturas, __abraza tu poder, entrénate en cómo acompañarles, y llénate de herramientas que permitan que estés en el lugar que te corresponde en relación a ellxs__.
•	__Tus hijxs construyen su propia capacidad de ponerse límites a ellxs mismxs a partir de los límites que tú les pongas a ellxs__. Esto es muy importante y te animo a que te lo vuelvas a leer. Tus hijxs aprenderán a autoregularse siempre que tú -referente principal- les regules con amor y con respeto. Esto significa que sí, van a enfadarse, van a frustrarse y te van a odiar en algún momento. Siempre y cuando los límites que les pongas sean coherentes y amorosos (para ello puedes aprender más en mi curso online sobre “Límites con amor y respeto”) las frustraciones serán adecuadas. Estar presente también cuando las cosas no les gustan les enseña que les acompañamos y también les amamos aunque nos muestren su disconformidad.
•	Una vez los mitos mágicos se desmontan, ¿cómo harás para “controlar” las necesidades opuestas a las tuyas que tu hijx te manifestará? Si aprendemos a delegar fuera lo que nos pertenece a dentro del sistema familiar, cada vez tenderemos a escalar nuestras amenazas hasta transformar la crianza en un campo de lucha y de pelea por la obediencia. Y esto no es paz; esto no es amor; esto no es placer ni disfrute. Otra forma de criar es posible y, con información y acompañamiento, creo fervientemente que estás preparada para ello.

Si quieres saber más, sabes que tienes todos mis cursos online disponibles para que te brinden herramientas en distintas áreas de tu día a día con tus criaturas.

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