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La familia es el primer espacio terapéutico, siempre que sea un entorno saludable. 

Disponer de las herramientas básicas para generar un estado de salud dentro de la familia nos va a permitir crecer y convivir desde un lugar de mucha más paz.

Cuando el equilibrio no está preservado, la familia puede ser un espacio en el que se generen dinámicas que no ayudan al desarrollo saludable de las hijas y los hijos:

En los primeros 8-9 meses, los bebés ya saben si el mundo al que han llegado es un mundo amoroso que les cuida y que les trata bien o, por el contrario, es un mundo hostil en el que tienen que empezar a protegerse y construir sus corazas internas.

Preguntarnos sobre nuestra familia de origen tiene un sentido y es que en esas primeras interacciones vinculares, no solo vamos a configurar una idea de lo que es el mundo que nos rodea, sino que también va a conformar la sustancia esencial sobre la que construimos nuestra propia autoestima y las decisiones que vamos a tomar a lo largo de nuestra vida. 

Revisar esto nos permite comprender y ser un poquito más libres en las decisiones de nuestro presente.

Muchas veces en nuestra vida nos preguntamos por qué hemos elegido este tipo de vida, por qué hemos elegido esta pareja, por qué hemos elegido este tipo de crianza, y la mayoría de estas respuestas están en cómo nos hemos ido construyendo a lo largo de nuestras etapas infantiles.

En algún momento en nuestras vidas, alguien nos ha roto el corazón. Alguien nos ha colocado en una situación de una separación, una pérdida, un desengaño o un rechazo, y es en esos momentos donde nos empezamos a cuestionar qué es esto del amor de pareja.

Aquí cabría preguntarse, ¿cuál es nuestro patrón? ¿Estamos copiando el patrón familiar, o lo estamos rechazando absolutamente y nos vamos al lado opuesto?

Para encontrar las respuestas adecuadas, hay que hacerse buenas preguntas, cuestionar en el lugar adecuado con la intención adecuada para poder llegar a comprender por qué somos lo que somos ahora. 

Para liberarnos de estos patrones del sistema familiar y poder mirar al horizonte hacia la vida que queremos, debemos primero poner luz a la oscuridad.

 

Recuerda:

  • Cada familia tiene una cultura determinada que viene definida por sus creencias, patrones y funcionamiento

     

  • Para ser aceptadas debemos colocarnos en un lugar que no genere demasiada tensión o que cuestione los preceptos familiares

     

  • Salir de este rango de tolerancia implica sacudir el status quo de nuestra familia. Y esto da lugar a diversos tipos de reacciones dentro del sistema

     

  • Tanto si reproducimos lo aceptable por la familia como si nos polarizamos en lo opuesto, estamos alimentando el funcionamiento familiar

     

  • Encontrar el equilibrio entre estas dos polaridades es escuchar nuestra verdad

Si quieres profundizar en ello te animo a adquirir la Master Class Relaciones familiares y de pareja.

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