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Las burlas

Siempre llega un momento en que las niñas y los niños aprenden el poder de la burla.

Cuando esto llega, a menudo “nos pilla” sin herramientas.

La burla es aquel acto de señalar en otra persona alguna cosa que es particular, que es diferente y que además sabemos que a la persona le genera una afectación emocional.

Podemos detectar que algo es una burla por el tono que se usa y porque a través de las palabras se busca tocar exactamente donde a la otra persona le duele, para generarle un movimiento.

Es muy importante entender que cuando los niños/as ejercen una burla, normalmente lo que buscan es sacar un malestar interno y ponerlo encima de otra persona, porque esto les da poder, les hace ser vistos y les genera una sensación de bienestar interno que debe ser corregida y acompañada para que no se vaya por caminos incorrectos.

Cómo acompañar las burlas

  • Pon encima de la mesa lo que está pasando. No hagas oídos sordos, nombra “esto que le estás diciendo a esta amiga” o “esto que me está diciendo a mí” se llama burla y es una manera de no cuidar a las personas.
  • Pregunta si eso que está recibiendo o eso que le está haciendo a otra niña le está gustando. Esto hará que conecte con la empatía, que pueda revisar lo que realmente desea o no desea, contando con tu presencia para poder corregularse en esa gestión emocional.
  • Explica, ajustando el discurso a la edad de cada peque, que cuando nos burlamos de otra persona es porque hay algo en ella que nos inquieta, que nos mueve, que nos da envidia, que nos genera alguna reacción que no sabemos contener.
  • Explica también que cuando alguien se burla de nosotros es porque en la otra persona hay un malestar interno; no la culpamos, le devolvemos su responsabilidad.
  • Como mamá, papá o acompañante, nunca menosprecies hasta dónde puede llegar el dolor de recibir o de emitir una burla.

Recuerda que:

-Las niñas/os aprenden a burlarse porque alguien les enseña.

-Desde bien temprano aprenden que la burla es un instrumento de poder.

-Reírse de los demás y tener apoyo del grupo les da una idea de poder muy desordenada.

-Cuando se burlan están tratando de llamar la atención (de sus iguales o de personas adultas).

-Debemos regular estos comportamientos en las primeras etapas para que no crezcan en intensidad.

-Seamos su ejemplo: parar las burlas y no ejercerlas es la mejor referencia

Si te faltan herramientas puedes contactarme para una sesión individual, aquí.

Por qué nos burlamos

Muchas veces las burlas se traducen en una evitación de confrontar la situación desde un lugar más maduro.

En lugar de decir las cosas tal y como las pensamos o de poner un límite, usamos una burla teñida de humor que pretende trasladar a la otra persona el malestar que yo estoy sintiendo conmigo mismo/a.

¿Las burlas y el bullying son lo mismo?

No, no todas las burlas son bullyng pero sí que todo el bullying implica burlas de algún tipo. Ten en cuenta que:

-Para que sea bullying debe cumplir una estructura y temporalidad.

-Que se burlen de ti reiteradamente puede generar un trauma de desarrollo.

-En la etapa de construcción del carácter la burla tiene un rol demoledor: afecta a tu autoestima, tu autoimagen, a la mirada del mundo, la seguridad, la pertenencia…

-Muchas niñas/os víctimas de burlas reiteradas padecen consecuencias en su bienestar.

Es nuestra responsabilidad corregularles y acompañarles en el buentrato.

Mitos de las burlas

“Son cosa de niños”

No es verdad, pero aunque lo fuera, todas las cosas que hacen los niños no están bien y necesitan ser acompañadas.

“Así se curten”

Las burlas no curten a nadie. Si suceden de manera reiterada lo único que pueden endurecer es el corazón de quien las recibe.

“Es sólo una broma”

En las bromas reímos todas. Cuando en una broma alguien no ríe porque se siente interpelada deja de ser una broma.

“Tiene la piel muy fina”

La sensibilidad emocional de cada persona es única. Que tu creas que lo que dices no te afectaría (está por ver) no significa que otra no pueda sentirse afectada por ello.

“A mí también me lo dicen”

Recibir una burla no es motivo para ejercerla. Si a ti no te gusta que te digan o hagan algo debes saber que tienes el derecho y la responsabilidad de decirlo.

Para profundizar en la gestión y la resolución de conflictos relacionados con las burlas puedes adquirir mi Master Class Sobre Burlas.

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