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Separaciones con hijxs

¿Estás en proceso de separación de tu pareja? En este post te quiero hablar de cómo afrontar una separación de pareja con hijxs.

Es una cuestión que puede llegar a generar mucha confusión, culpa y preocupación por cómo hacerlo “bien”. Así que estoy segura de que hablar un poco de esto va a ayudar a poner encima de la mesa cómo lo estás haciendo, o lo has hecho, o lo vas a hacer.

Una separación con hijxs implica que la familia se reconstruye. Sí, eso mismo. No se rompe, o se disuelve: como la energía en el Universo, se TRANSFORMA. Y de esta manera, si le ponemos cuido, mimo y amor, contribuiremos a que el resultado final tenga más de ello.

Una de las primeras cosas que aparecen ante esta reconstrucción de nuestro sistema es el DOLOR: por lo que me cuesta soltar, por lo que ya no va a ser, por lo que viví, por los conflictos que ocasiona con mi ex, por lo que aguanté, por el no saber, por el miedo económico y, por encima de todo, por cómo lo van a vivir mis hijxs.

Fíjate que muchas veces, la negación del dolor nos lleva a vivir en el sufrimiento: porque no me atrevo a soltar, porque no dejo lo que tengo (aunque esto me duela y/o sea tóxico), porque “prefiero malo conocido que bueno por conocer”, porque me creo que el miedo es motivo suficiente para no cambiar, porque prefiero que mis hijxs vivan en un hogar sin amor ni afecto (incluso maltrato y gritos) y que estemos juntxs a deshacer la pareja y poner salud en la familia, etc.

Este cambio de paradigma está en tus manos (lo ideal sería que estuviera en las vuestras, de tu (ex)pareja y tuyas). Modificar una manera de vivir que no brinda bienestar y amor es ser VALIENTE y darle un SÍ a la Vida.

*Ahora bien, cuidadín con los impulsos infantiles donde proyectamos que la separación nos llevará a donde queremos, porque todo lo que no funciona es por nuestra pareja. Siempre que un sistema de pareja es disfuncional tiene que ver con LAS DOS PARTES. Si te vas, por lo menos que sea con el trabajo hecho y la lección aprendida, si no vas a repetir las mismas dinámicas en otro lugar. Las necesidades infantiles y las heridas no resueltas (como te hablaba la semana pasada) son soberanía nuestra. No cedas tu poder.

Vivir tu dolor y abrazarlo como brújula de tu cambio es intenso, -of course!-, y a la vez, hacerlo bien acompañadx es una invitación a penetrar en lo profundo de tu discomfort para dejar de buscar la seguridad en el sufrimiento.

Cuando comprendemos que el DOLOR nos abre puertas, nos da menos miedo el que puedan mostrar nuestrxs hijxs y nos predisponemos a darles ese lugar para que nos lo muestren. Ellxs también tienen derecho de mostrarnos lo que les escuece, y es nuestra responsabilidad adulta sostenerles y lamerles las heridas. Que lo expresen no significa que lo hayamos hecho “mal”, sino que son humanxs y nos consideran un espacio seguro y amoroso para abrirse.

En este proceso y, en realidad, ante cualquier situación de estrés, nos podemos preguntar «¿Qué permiso le ofrezco a mis hijxs para que expresen su malestar?»

¿Cómo comunicar la separación?

Otro momento clave es cuando hay que comunicar la decisión de separarnos a lxs niñxs, que es siempre es muy delicado, y con motivo, porque es -o debería- ser una decisión exclusivamente adulta que les va a afectar para el resto de sus vidas.

Muchas familias me consultáis sobre cómo hacerlo, cómo hablarles y qué decirles. Lo primero a tener en cuenta es que os sentéis a hablar con vuestras criaturas sólo cuando la decisión esté madura y tengáis un plan de acción concreto (vivienda, régimen de visitas, etc.). Nunca dejes que tus hijxs (pequeñxs) decidan sobre cosas tan elementales de entrada. Estas son gestiones adultas que, en cualqueir caso, veréis más adelante si funcionan para ellxs o no. Vuestra claridad os va a permitir transmitirlo de una forma que les dé seguridad y genere menos confusión.

Una vez llegado el momento, buscad un espacio tranquilo e íntimo para explicárselo de la forma más serena posible. Lo ideal es que podáis estar lxs dos, que hayáis podido acordar qué vais a decirles y de qué manera, y que estéis preparados para sostener lo que pueda moverles a ellxs la noticia. *Podéis preparaos para esto con ayuda de mediación o de un espacio terapéutico, o tal vez te sirva leerte mi post de ayer 😉

También me parece importante que sepas que es posible que no tengas respuestas para todo lo que te pregunten tus hijxs, y está bien así. No debes saberlo todo y, en ese momento, pueden surgirles dudas, inquietudes, miedos futuros, etc., que puedes posponer con un “pues ahora mismo no te puedo responder esto porque no lo sé”. Darnos permiso por no saber todo lo que desean que les contemos nos puede relajar en esa situación.

Sobre todo, acuérdate de que una separación es un acontecimiento muy importante tanto en tu vida como en la de tus hijxs. Vívelo como eso: un punto de inflexión en el camino familiar, y trátalo con toda la delicadeza y madruez que un rito de paso de esta magnitud requiere.

No hace falta que dramaticemos: sí, vamos a cambiar el sistema familiar, pero eso no significa que sea para peor, ¿verdad? Si lo mirarmos así se nos abren múltiples oportunidades en el acompañamiento de este tránsito.

Voy a incidir en estas premisas porque siento que es algo innovador en nuestra sociedad y tenemos que familiarizarnos con ellas:

Romper la pareja no significa romper la familia. El sistema no se destruye, se transforma. Las emociones que emerjan son válidas. Tus hijxs no deciden, pero merecen ser vistxs. Pedir ayuda externa no es fracasar.

Parafraseo la teoría de la relatividad descubierta por Mileva Maric y su marido, Albert Einstein, aplicable a todas las masas de energía del Universo (el sistema familiar es una de ellas). Acuérdate: se TRANSFORMA. En qué se transforma, va a depender de los ingredientes que ambas partes aportemos.

Una separación va a movernos muchísimas cosas, comenzando por nuestra concepción de familia y pareja. Observa tu historia y hazte cargo de ella. Tus emociones (y las de tu ex) son válidas, pero sólo pueden ser mostradas si son respetuosas y cuidadosas con el resto de miembros del sistema.

Lxs hijxs no deciden si nos separamos o no; ni siquiera deciden cómo quieren que lo hagamos, ni a quién quieren más, ni nada de eso. Ahora bien, la decisión que toméis como adultxs debe tenerles en cuenta y velar por su bienestar.

Hacerlo solxs puede ser complicado. Si habéis tomado la decisión de separaros es porque, probablemente, haya cosas que no funcionan entre vostrxs. Hay muy pocos casos (todavía) en que la gestión sana de una reestructuración familiar pueda hacerse a dos. Busca ayuda. Póntelo fácil.

Y, por último, te quiero proponer una dinámica muy bonita y potente para que la trabajes con tus hijxs.

Cuando la pareja se disuelve y se TRANSFORMA el sistema familiar, una de las cosas más importantes que deberíamos hacer para que lxs hijxs tengan mayor paz durante el proceso es hacerles sentir que aunque sus progenitores tomen otro camino que el de ser pareja, siempre van a estar juntxs dentro suyo: “estaremos siempre juntxs en vuestro corazón”.

¿Por qué?

Pues porque tus hijxs van a sentir que las partes que le han sostenido durante tanto tiempo, siguen dentro suyo. Aunque una de ellas haya estado más ausente, o no cumpla con su rol ma/paternal. Lxs niñxs van a necesitar para su desarrollo futuro, sentir que en su base existen estas partes firmes. Ya llegará el momento en que podremos compartirles lo disfuncional de alguna de ellas, pero mientras tanto (a no ser que hablemos de casos de abuso, maltrato o abandono, que aquí el trabajo sería más concreto), es importante que sientan que, aunque no estemos juntxs por fuera, aunque no nos llevemos bien, aunque discutamos o no nos pongamos de acuerdo, NUNCA vamos a negar que la otra parte es su padre o su madre.

Para ello hay que tomar varias decisiones:

Para empezar debo tomar el compromiso de no hablar mal de mi expareja delante de lxs niñxs. Cuando mire a mis hijxs, debo ver a la otra parte dentro suyo. Y debo honrarla porque, a pesar de los pesares, si esa otra persona no hubiera existido, no tendría delante a mis hijxs.

Como una separación mal gestionada puede llegar a dividir el corazón de nuestrxs hijxs, te propongo aquí una actividad para tratar de aplicar en lo concreto todo esto que te hablo.

En mi libro Criar y jugar, en el capítulo de las separaciones, ya te hablo de esta propuesta. Se trata de la construcción de un amuleto que represente esta unión de la que te hablo más arriba.

Para hacerla, si tenéis buen rollo, sería muy bonito compartirlo juntxs con vuestrxs hijxs. Si no, pues tú que me lees, puedes hacerlo con tus hijxs por tu lado.

Para ello vas a necesitar:

hilo tijeras piezas de hacer pulseras (pueden ser trozos de pasta pintados, conchas de la playa, piecitas que tengas de collares antiguos, las puedes hacer con barro o fimo, etc.)

Y la consigna que vas a darles a tus hijxs es que van a escoger una pieza que represente a cada unx de sus progenitorxs para hacer un amuleto que le recuerde que siempre, siempre, siempre, esas dos personas van a estar juntitas dentro de su corazón.

Pon música, decora tus piezas y crea tu pulsera o collar (seguro según la edad de tus hijxs) que represente esa unión simbólica pegadita a su cuerpo.

Deseo que podáis disfrutéis la propuesta y os aporte paz en el proceso.

Un abrazo.

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